martes, 9 de diciembre de 2014

HERNANDO TEJADA EN LA TERTULIA: ¿JUSTICIA Y REPARACIÓN?


Por: Carlos Fernando Quintero V.

Hace ya unos buenos años, discutiendo con un distante amigo historiador del arte en México, sobre el panorama de las artes en Colombia, no se me ocurrió mejor simil que las formas de la violencia para hablar de los artistas de las últimas décadas. La situación de las víctimas de los actores violentos se parece demasiado a la de los artistas colombianos. Por ejemplo, tenemos generaciones de artistas “desaparecidos”, grupos de artistas “desplazados” o “desterrados” y poblaciones enteras de artistas “masacrados”. Claro, no en un sentido literal, si no, por fortuna, alegórico o metafórico. Y de las situaciones mencionadas parece que no se salva nadie, o muy pocos afortunados. Hasta el mismo Fernando Botero, el artista más publicitado y promocionado del país, habría sido víctima de “desaparición” (ya lo es aparentemente del “destierro”) de no ser por sus ampulosas donaciones de obras y espacios en Medellín y Bogotá (¿y no serán estas las impulsoras primigenias de los fenómenos artísticos actuales en las dos ciudades?).

La cuestión fundamental es que hay un fenómeno de desconocimiento y olvido programados, que parece se ejerce desde las mismas instituciones encargadas del patrimonio y la memoria, que tienen un afán ultra modernista por todo aquello “novedoso”, así esa novedad sea la repetición de formas y actos que se desconocen y se olvidaron. Así, la mayor parte de los artistas colombianos, están olvidados o perdidos, no importando su nivel de reconocimiento en vida o las calidades de las obras que dejaron.

Uno de los miles de ejemplos es Hernando Tejada. El maestro pereirano que vivió casi toda su vida en Cali, que se convirtió en una de las figuras emblemáticas del arte de la ciudad, al punto que su famoso gato es símbolo de Cali, como La Ermita o Cristo Rey, a su muerte, fue “desterrado” y menos preciado, casi hasta el olvido. Lo puedo decir con propiedad. Hace pocos meses tuve la desafortunada oportunidad de visitar su hoy ruinosa casa, llena de objetos, obras, fotografías, murales y artefactos realizados por el maestro y sus amigos, dejados en el olvido y el abandono. Dolido por el abandono, contacté a los encargados del legado y con tristeza me contaron que nadie en Cali, ni las instituciones gubernamentales, ni la empresa privada, ni la academia, ni nadie, de todas las personas con las que hablaron, quiso hacerse cargo de esa casa, sin dudas, patrimonio cultural y artístico de Cali y el Valle. Es más, ni siquiera quisieron sus obras, seguro siguiendo los mismos vetustos principios que valoran “lo novedoso” (es lo único que no cuestionan, el viejo principio de “lo nuevo”). Así, el Legado artístico de Hernando Tejada se fue para Medellín, dónde le dieron (según me cuentan, porque no he ido a verlo) un espacio digno. Lo mismo, hasta donde me contaron, sucedió con su hermana Lucy. Lo mismo con tantos artistas que hoy desconocemos y que no sabremos nunca de ellos ni de sus obras.


Por eso celebro con tristeza y con rabia la próxima exposición de Hernando Tejada en el Museo La Tertulia. Ojalá y sea el inicio de un “proceso de paz” en las artes de la ciudad y el país, que brinde justo y digno reconocimiento a los artistas de todos los tiempos y todas las tendencias. Sin ellos no estaríamos aquí… ¡Justicia y reparación!

La exposición se inaugurará el próximo lunes 15 de diciembre, a las 5pm...

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